Gota tras gota, lágrima tras lágrima. Ojos de vapor tras un celeste brillante. Lluvia que cae constantemente como el llanto. Llanto que empapa a miles, como la lluvia.
Abrir el paraguas e ignorar la tristeza, o desnudarse bajo las nubes y aguantar. Helados cristales clavándose en tu piel. Viento que tortura, como una triste canción.
Pasan los días, sube la marea, se acaban las opciones. No queda otra cosa más que zambullirse , indagar, buscar, frustrar, enojar y finalmente encontrar el tapón.
Remolinos de agua, todo gira, todo se mueve, todo se mezcla. Intentar no ahogarse, salir con vida, dejar de llover y esos últimos solitarios charcos de angustia evaporarlos con una sonrisa más brillante que el sol.
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