Merodear entre tantos ojos. Leer, deletrear aquel real mensaje entre lineas.

Mi amor

Tiempo atrás, cuando mi mundo era un espacio de idiotez adolescente, escribí uno de los más tristes episodios de mi vida. Escribí Mi Secreto.
El final de ese texto, dejaba abierta una serie de puertas futuras que en ese momento eran desconocidas para mí.
Una de las puertas era mi ilusión de ese momento, donde las palabras se hicieran realidad.
Pero la otra puerta, la otra puerta era esperanza.
La otra puerta salvó mi corazón.
Hoy doy gracias a esa idiotez adolescente, por hacerme dar cuenta de cosas que no hubiera visto a simple vista. Hoy doy gracias a esa decisión que hizo que en ese momento mi corazón se hiciera pedacitos. Hoy doy gracias por ponerme a mí misma la puerta de la esperanza, y no encerrarme en una habitación donde la única puerta que en ese momento quisiera abrir, fuera mi única salida, porque hubiera estado encerrada por siempre.
Gracias a esa experiencia, logré encontrar lo que siempre busqué y nunca encontraba.
Logré abrir esa puerta de colores, esa puerta que llevó a que mi corazón sintiera una experiencia aún mejor, un amor aún más grande y real y sobre todo una respuesta feliz.
Sé que lo que sentí fue real, sé que nunca más lo voy a sentir como en ese momento, porque sé que nunca más voy a ver su realidad de vuelta, su alma.
Me tranquiliza conocerla, me tranquiliza no necesitarla.
Ahora esa noche está en mi memoria y en tu olvido. Ahora no lloro más.
Ahora comprendí que esa cajita era una ilusión, que la desgasté con el tiempo y la desintegré con ese 23 de noviembre.
Ahora tengo otra cajita, pero no está cerrada, y no tiene pedacitos tristes y rotos. Mi nueva cajita tiene recuerdos y proyecciones que, por más susto me de, me encanta tenerla.
Esto. Esto es mi amor.

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