Merodear entre tantos ojos. Leer, deletrear aquel real mensaje entre lineas.

La magia de la nada

Y ella miraba el cielo. Celeste profundo. Lejano. Y se preguntaba, "Por qué es celeste?". "Qué es lo que lo hace celeste?" Y seguía mirándolo. Cambiaba la mirada para no acalambrarse los ojos, pero la curiosidad era más fuerte.
Miraba el cielo con tanta atención, como si en algún momento fuese a aparecer algún detalle que antes pasaba desapersibido, que le mostrara la causa de que el cielo sea celeste. Como si, de repente, fuese a encontrar una lógica que le diga que el cielo es celeste.
Pero todo lo que veía era el color celeste, muy brillante, muy abarcador. Lo único que separaba esa sábana de color de su incapacidad para parecer tridimensional, eran las nubes en movimiento, que ya tenían más de un solo color, eran blancas y grises, y esos grises, producidos por la falta de luz, le dan a las nubes esa profundidad en el espacio que el cielo celeste no tiene.
Y luego de pensar en todo eso en tan solo unos cuantos segundos, se puso a reflexionar en la nada.
En el cielo hay "nada".
El cielo es celeste.
(Y por un cálculo de lógica básica)
La "nada" es celeste. (su color preferido)

"La nada es celeste"

No.

La nada con luz, es celeste.
La nada con poca luz, es azul.
La nada sin luz, es negra.
La nada con luz desde un particular ángulo, saca a las nubes de sus aburridos tonos de grises y las colorea en naranjas, violetas, rosas.

Qué loco no?
Que la nada sea celeste, que las nubes sean blancas y que juntas, combinadas con luz, se coloreen magníficamente.

Casi como mágico.

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